Febrero encaraba su recta final cuando un mensaje en Facebook de Juan Manuel Cifuentes ponía fin a la espera. El tercer disco de Iratxo “Arando Vertederos” veía la luz.
No pierdo un segundo en seguir sus doctrinas.. disco descargado. Todo preparado. Con la ilusión de un niño con juguete nuevo me preparo a pasar una buena minutada ajeno a todo lo que nos rodea (y en estos tiempos se agradece estar lejos). Ya ni recuerdo las veces seguidas que lo escuche.
No pierdo un segundo en seguir sus doctrinas.. disco descargado. Todo preparado. Con la ilusión de un niño con juguete nuevo me preparo a pasar una buena minutada ajeno a todo lo que nos rodea (y en estos tiempos se agradece estar lejos). Ya ni recuerdo las veces seguidas que lo escuche.
Pasaron unos días e innumerables repeticiones cuando decidí hacer la reseña… y me entro el bloqueo. No tenía ni idea como describir esta obra.
Pensé en hablar de sus ritmos.. de esa base ska que acompaña un alegre rock.. de esa fusión de estilos que ejecutan magistralmente a lo largo de 14 canciones… pero no me bastaba.
Pensé en hablar de las letras, de esas historias de amor, de desamor… de crítica social… de la poesía que inunda cada uno de los cortes… pero tampoco lo veía suficiente.
Y llegué a la conclusión de que no soy capaz. Creo que este disco tiene algo indescriptible.. ¿Cómo se pone palabras al alma? Cifuentes nos ha regalado un disco repleto de sentimientos… incatalogable. Un disco para destripar poquito a poquito… canción a canción. Son muchos los temazos que aguardan corazones para habitar y puños para levantar.
Si tengo que destacar alguno, aunque es injusto y complicado, resaltaría “Madera de Olivo”, espectacular en todos sus aspectos y “Creo que”… la sencillez convertida en genialidad.
Si tengo que destacar alguno, aunque es injusto y complicado, resaltaría “Madera de Olivo”, espectacular en todos sus aspectos y “Creo que”… la sencillez convertida en genialidad.
No hace falta decir a estas alturas que “Arando Vertederos” merece un lugar de honor en cualquier estantería, de los amigos de la música en particular… y de los amantes de la vida en general.






