En pleno siglo XXI, donde reinan
los grupos descafeinados, que componen, tocan y cantan siempre pendientes de la
reacción del público, crítica, discográficas, estaciones de radio y demás
personal, no es de extrañar que, día tras día, disco tras disco, no paremos de
escuchar canciones insulsas, temas descafeinados siempre a caballo entre
géneros (pop-rock, pop-punk, tecno-pop…), que en la inmensa mayoría de los
casos nos dejan indiferentes, nos resbalan sin llegar a tocarnos ni ápice.
Precisamente por esto, el disco
que la renovada banda murciana nos presenta en 2010 resulta tan curioso, y, en
cierto modo, necesario. Porque, ¿quién iba a atreverse a hacer un disco que
mezcla rock clásico, con soul, blues y otros géneros prácticamente inéditos en
este siglo? M Clan, por supuesto.
La banda de Tarque y Ruipérez (con
un nuevo combo de músicos que incluye la guitarra del gran Prisco, bajo
eléctrico, batería, órgano Hammond y teclado, más un trío de metales) ha vuelto
a dejar claro que están totalmente al margen de lo que la gente piense de
ellos. Han hecho el disco que querían hacer, y eso no siempre es fácil…
Desde el primer tema del disco,
“Calle Sin Luz”, toda una declaración de intenciones, se nota que es un disco
que no va a dejar indiferente a nadie. Este crudo rock and roll, en el que
Carlos Tarque demuestra (por primera vez en este disco pero no por última) que
es la mejor voz del panorama musical español de largo. “Para No Ver El Final”,
tema que da título al disco, es un medio tiempo en el que los metales toman el
protagonismo. Ellos, junto con el poderío de la guitarra solista de Prisco
hacen que esta composición firmada por Tarque, Ruipérez y el maestro Carlos
Raya sea una de las imprescindibles del disco.
Con “Basta de Blues”, los
murcianos dejan muy claro que van en serio. Una vez más las guitarras toman el
control de esta pieza rockera, que habla de amores (cómo no) comprometidos (“No
me da vergüenza lo que digan de ti).
El siguiente tema, “Me Voy a Dejar
Llevar” (que ha salido como primer single del disco), es un exquisito medio
tiempo, aderezado por los metales del trío “No Reply”. Parece sacado de los
años 60 o 70…
La parte más oscura del disco
llega a partir del 5º tema, con “Hasta Que Se Acostumbre A La Oscuridad” y
“Desesperación Por Verte”. Las letras de Tarque se vuelven melancólicas y
tenebrosas (la primera es una oda a un compañero de banda fallecido, y se hace
extensiva a la muerte del antiguo bajista de la banda, en diciembre de 2010).
El blues y el soul se entremezclan constantemente. Lo dicho, muy años 70.
“¡Ahora!” es una gran obra de
rock clásico. Una vez más, la cooperación entre guitarras y metales es
perfecta, y el estribillo (“¡Ven conmigo ahora!”) es ciertamente pegadizo. La
enorme labor de Prisco con el “wah-wah” en el solo termina de dar el toque
perfecto al tema. Impresionante es poco.
Con “Se Hizo de Noche Cuando Te
Conocí”, Tarque canta al desamor, en una nueva exhibición de cuerdas vocales,
para poner su toque personal a una balada realmente estremecedora. La penúltima
canción del disco, “Carrusel”, sigue la línea de “Me Voy a Dejar Llevar”: Medio
tiempo, con protagonismo de “No Reply” a los metales, y una letra bastante más
alegre que la media del disco. En su línea.
Finalmente, “Gracias Por Los Días
Que Vendrán”, el último tema del disco, se sale totalmente del esquema
anterior. Una gran pieza de rock sureño, con guitarras acústicas e incluso un
banjo, más un pedal Steel acústico tocado por Carlos Raya (de nuevo), que
Tarque canta con su habitual poderío. Perfecto.
En definitiva, Para No Ver el
Final es un disco de otro siglo. Nadie en España se habría atrevido con una
propuesta tan poco habitual, tan poco comercial que sin embargo ha encantado
tanto a crítica como a la audiencia. ¡Lo que hacen los murcianos parece magia!
Javi Arroyo RockStar
